Maruxa o el eterno Prometeo
Segundo premio en el III certamen literario Sin-vergüenza Kanaya de la asociación Eclipse, asociación cultural de referencia en Valladolid
Ricky17, TroyanoFree y La_madre_del_topo abandonan el chat casi a la vez. Te quedas solo en la sala. El cursor parpadea como un intermitente a la derecha de tu propio nick; Delorean85.
Miras por la ventana del cuarto. Es luna nueva. Por la calle no transitan coches ni mucho menos personas. Las farolas amarillean la fachada del bloque de enfrente, ya sin luces. A consecuencia de la negrura exterior, tu rostro se proyecta en el cristal. Otra noche que vas a comerte rayos gamma a cascoporro, piensas al verte tenuemente reflejado. El protocolo nocturno pasa por masturbarte con el Pornhub, trolear a los del Atleti y el Barca en el foro del As, espiar a conocidos en redes sociales y tragarte los contenidos que el algoritmo de YouTube encadena para ti: perros disfrazados de un modo ridículo con unos ridículos dueños riendo detrás, un tutorial sobre respiración diafragmática y trucos para emplatar una salchicha con forma de corazón, de caracol, de pulpo.
Y de repente aparece. A primera vista no es más que otro anuncio que ralentiza el siguiente video aleatorio. Y sin embargo algo ha llamado tu atención. Refrescas la página. «¿Cansado de chatear con gente insulsa? Diseña tu propio amigo o amiga virtual y pasa el tiempo que quieras con tu álter ego, alguien divertido y sexualmente estimulante. YourBestFriend te permite crear avatares realistas que pasan con nota el test de Turing. Pídelo ahora y llévate gratis unas gafas tres de».
Sí, es justo lo que necesitas. La solución para volver al momento en el que todo se fue todo al carajo. Te refieres, claro está, al día en que Maruxa se fue de casa.
Gugleas yourbestfriend. En 0,86 segundos, y entre los 78 millones de resultados, encuentras un video en el que sale un tío japonés explicando el tinglado: se trata de un programa de realidad virtual que te permite diseñar de cero o replicar una persona a partir de fotografías, videos y mensajes de voz. Te acuerdas del anuncio de Lola Flores y del de Luis Aragonés. Salivas como el perro de Pavlov y sin vacilar un segundo contratas la opción premium por 4999,99 euros que viene con las gafas Oculus Spectrum Ultra, una barra de sonido envolvente Dolby 153.2 y un traje háptico.
Durante la semana estás inquieto y no te concentras en tu trabajo. Tampoco te importa. Contradices a tu jefe e incluso le pides un aumento de sueldo. Te sientes el rey del mambo.
Llega.
Lees las cincuenta y dos páginas del manual de instrucciones del tirón. Instalas el software y todos los complementos de hardware. Del menú principal eliges la opción “replicar humano”. El sistema te solicita fotos del humano. Subes la foto del carnet que todavía conservas en la cartera, las del Machu Picchu, esas en las que estáis tan sonrientes, las de la boda de la prima Toñi y las de este verano en la playa de la Malvarrosa. Pasada la hora el sistema renderiza un primer prototipo. Salivas como dos perros de Pavlov.
Retocas cuidadosamente el prototipo. En realidad sus labios eran algo más grueso y sus ojos más negros, ¿no? También le practicas una liposucción, una rinoplastia —su nariz aguileña nunca te terminó de convencer— y una mamoplastia de aumento —algo que nunca te atreviste a pedirle, ¡cobarde!—. El sistema produce un segundo prototipo con elementos y apéndices a todas luces mejorados. Salivas como una jauría de perros de Pavlov.
El sistema te solicita ahora audios y textos. Lo alimentas con vuestro histórico de guasaps y subes todo lo que encuentras en las profundidades del disco duro. Los correos electrónicos de cuando estuvo de Erasmus en Helsinki, sus poesías ñoñas del instituto y hasta unas cartas manuscritas que había escrito a su ex y que no se había llevado en la mudanza —posiblemente por descuido, aunque no estás tan seguro—. El sistema emite un parlamento del avatar. «Lorem ipsum dolor sit amet». A pesar del idioma, reconoces el timbre agudo y aniñado de su voz. Es ella.
No puedes esperar más. Te pones el traje háptico, las gafas tres de y los cascos inalámbricos. Le das al play.
Hola Delorean85, soy Maruxa 87. ¿Cómo estás?
Puedes llamarme Paco.
Muy bien, Paco. Dime, ¿cómo quieres que te satisfaga hoy?
Ya no te queda más saliva. Carraspeas y miras por la ventana. Es luna nueva y no hay nadie por la calle, pero eso no te pone triste. De repente salta una venta emergente en el navegador. Es TroyanoFree.
«Tierra llamando a Delorean. ¿Brother, dónde te metes? We miss you 💘💘💘».
Losers, piensas. Maruxa87 se acerca. Gracias al Dolby surround escuchas con nitidez su respiración entrecortada y jadeante a unos centímetros de tu oído. Te estremeces cuando roza tu pierna con su mano. Comienza a desabrochase los botones del pantalón. Te pertenece. Es toda tuya. Jamás volverás a salir. Tu cuarto es ahora el paraíso.
