Barrilete Cósmico 2
Relato ganador del XXXI certamen literario de San Jordi, en Mollet del Vallés, en la categoría de prosa castellana.
Reportero interestelar 2485L continúa exploración etnográfica en exoplaneta X8T.
Informe MMMXMLXXI. Una mirada sobre las extrañas costumbres de las criaturas bípedas que dominan este planeta.
Quincuagésimo primera luna de Orión de la Cuarta Era Colectiva
A medida que el exoplaneta X8T se aleja de su astro dominante, en un periodo relativamente frío, las criaturas bípedas autoconscientes han organizado una suerte de batalla de clanes. Dicha batalla está ocurriendo en uno de los lugares más áridos e inhóspitos de su atmósfera, al que llaman desierto. Quizá debido a las elevadas temperaturas, los guerreros que representan a los distintos clanes utilizan unos trajes cortos y frescos, que apenas protegen su integridad (ver concepto “Vestimenta” en informe CCXII y siguientes), y cubren sus extremidades inferiores con sendos objetos rematados con tacos, a los que llaman «botas», que les ayudan a desplazarse mejor por el campo de batalla.
En la contienda, dos formaciones de once individuos persiguen a una criatura inerme y esférica a la que golpean sin miramientos, a veces con una violencia descomunal. Cuando la criatura agredida queda atrapada en una red, uno de los clanes, que observa la batalla desde una construcción ovalada que rodea al teatro de operaciones, grita, salta y exhibe fragmentos de una fibra gruesa y otra más ligera que agita con un palo.
Un gigantesco paralelepípedo iluminado, visible desde todo el óvalo, cuenta el número de veces en el que cada facción captura a la criatura esférica, al objeto de dilucidar el bando ganador.
Al mismo tiempo, otro individuo vestido de negro corre por entre los ejércitos. De vez en cuando, este individuo, de naturaleza pacifista, emite ultrasonidos que en nuestro planeta consideraríamos insoportables (longitudes de onda de menos de 20Θ). En ciertas ocasiones, tras algunos de esos sonidos, los guerreros inician escaramuzas cuerpo a cuerpo. Cuando esto ocurre, los clanes gritan y arrojan artefactos contra los gladiadores, aunque lo normal es que durante la contienda se limiten a hacer ripios groseros (ver concepto “Poesía” en informe MMMCMCCCLXVIII) y entonen ciertos mantras que diferencian a unos clanes de otros (ver concepto “Religión” en informe III).
La colectividad bípeda que no puede acudir al árido lugar (recordemos que esta infraespecie aún no ha descubierto la electrotransportación) sigue el torneo a través de un objeto de plasma rectangular sobre el que se proyectan imágenes. El tamaño de este objeto es, a menudo, directamente proporcional a la posición social del bípedo en cuestión e inversamente a su coeficiente intelectual (conceptos estos absurdos para nosotros, al ser nuestra naturaleza colectiva y carecer, por tanto, de diferencias individuales en tales ámbitos).
Una vez terminada la batalla, los historiadores del presente dan cuenta de la misma. Los del bando ganador utilizan un formato épico y técnicas retóricas como la hipérbole y la ecfónesis (ver entrada “Chovinismo”); los del perdedor, suelen ensañarse con algunos combatientes, especialmente si son conocidos, poseen importantes colecciones de fichas planas y redondas (ver informe XV sobre “Economía”) y se aparean con grandes cantidades de individuos de géneros diversos y agraciada apariencia.
Este tipo de torneos tiene, al parecer, cierta ascendencia temporal. Algunos cronistas y arqueólogos (ojo, no confundir con los historiadores del presente antes mencionados) se remontan a un periodo anterior, similar a nuestra Primera Era Colectiva, en el que estas criaturas no pateaban nada, sino que luchaban cuerpo a cuerpo contra unos cuadrúpedos semiextintos llamados «leones» los cuales, en muchas ocasiones, les acababan devorando. ¿Que cómo podían permitir que especies inferiores se merendasen a sus congéneres? Es una muy buena pregunta, difícil de explicar a una sociedad colectivista y solidaria como la nuestra. Sin embargo, no debemos caer en la tentación de juzgar a estos organismos con nuestras lógicas, por cuanto aún no han alcanzado un grado de desarrollo homologable.
Adenda. Quincuagésimo segunda luna de Orión de la Cuarta Era Colectiva
En la entrada anterior reconocía mi frustración al no poder desentrañar algunas de las lógicas sociales de estos extraños seres que dominan X8T. Por eso mismo, para poder experimentarlas, decidí suplantar a uno de ellos. En concreto, secuestré a un guerrero del clan de colores celeste y blanco, y adopté su primitiva y grosera forma. En la batalla final, conseguí enjaular a la criatura esférica hasta en seis ocasiones. Como premio, los bípedos me regalaron un horroroso y retorcido objeto áureo.
Crónica firmada por reportero 2485L (al que los bípedos llaman ahora “Barrilete Cósmico 2”).
